
No quería que se fuese mayo sin recordarme de esas cosas ya antiguas que se van fundiendo en la memoria. Porque fue en este quinto mes, donde decidiste no decidir más.
Te cuento, que poco a poco, acá en el zoológico, se ha ido retomando la moralidad social y se han ido desenmascarando en este país lleno de mentiras empresariales y de gobierno, los ladrones del agua, de los ríos y hasta de las semillas.
Compran con su voracidad infinita todo lo que esté a su paso y no quieren dejar mundo para ninguna generación más. Andan vendiendo caca los técnicos, las corporaciones, los ministros, voceros y los que hasta hace poco se fueron del gobierno, guardan cómplices silencios o ahora se volvieron repentinamente verdes.
Por eso mayo, vuelve a acordarse del 68 de París y vuelve a renacer la esperanza de tener ciudadanos conscientes de su futuro. Familias enteras han salido a la calle a gritar y cantar, bailar, a tomarse la Alameda y decir BASTA DE COMEMIERDAS.
Puedo imaginar claramente, que estamos sacando cuentas y rayando la papa con este ascenso de la lucha social, tirando planes, esbozando historias...
¿Por qué el hombre tiene que comprarlo todo y buscar permanentemente un estado de felicidad en el dinero y la apariencia económica?
¿Dónde fue que perdió la brújula la raza humana para tener una planta nuclear enloquecida en Japón, calentando la tierra con gases hasta que se derritan los polos, vender todo y hasta el culo por un dólar más?
Te cuento, que poco a poco, acá en el zoológico, se ha ido retomando la moralidad social y se han ido desenmascarando en este país lleno de mentiras empresariales y de gobierno, los ladrones del agua, de los ríos y hasta de las semillas.
Compran con su voracidad infinita todo lo que esté a su paso y no quieren dejar mundo para ninguna generación más. Andan vendiendo caca los técnicos, las corporaciones, los ministros, voceros y los que hasta hace poco se fueron del gobierno, guardan cómplices silencios o ahora se volvieron repentinamente verdes.
Por eso mayo, vuelve a acordarse del 68 de París y vuelve a renacer la esperanza de tener ciudadanos conscientes de su futuro. Familias enteras han salido a la calle a gritar y cantar, bailar, a tomarse la Alameda y decir BASTA DE COMEMIERDAS.Puedo imaginar claramente, que estamos sacando cuentas y rayando la papa con este ascenso de la lucha social, tirando planes, esbozando historias...
¿Por qué el hombre tiene que comprarlo todo y buscar permanentemente un estado de felicidad en el dinero y la apariencia económica?
¿Dónde fue que perdió la brújula la raza humana para tener una planta nuclear enloquecida en Japón, calentando la tierra con gases hasta que se derritan los polos, vender todo y hasta el culo por un dólar más?
Parece ser cierto que como dijiste una vez, esta carrera es como comprarse un auto, siempre vas a querer otro mejor y mirarás con envidia el otro más bacán. Nunca saciaremos nuestra sed hasta que se seque el océano, se pudran los bosques, se mueran los animales.
Sin embargo amigo, tenemos que tener fe, tenemos que tener ganas de salir a la calle, tenemos que dejar la abulia.
Ya que tanto hablamos, convirtamos en acción, convirtamos en panfleto. Como dijo el hombre, el futuro es nuestro...
Amigo Lucho, te recordamos en este mayo que se asoma a la historia con ganas, como en el pasado, hasta siempre...
2 comentarios:
Me emocioné, me pegué una conversa interdimensional con Lucho y cerré el ritual con un llanto que me dió fuerzas. Limpia y contenta. Este puto martes de fin de mes, sin ni uno, pero llena :)
Pd: Juntémonos un ratito, alguna vez, los viajantes de este lado. Besos a todos.
Sin ser un experto
en este día de invierno gris
seguro
me hablarías de la clorofila y sus propiedades
que hacen que las hojas de ciertos árboles nobles
tiñan de rojo las veredas de la calle Pedro Rico
donde se jugó parte grande de nuestra infancia…
Sin ser ni siquiera un letrado
me hablarías
en este oscuro mes de junio
de las metáforas nerudianas que nos tragamos con un vaso de vino
provenientes del ruido de los trenes de Temuco
y de los gastados ascensores del también gastado puerto de Valparaíso…
Sin una gota de formación para albañiles, con tus manos duras y morenas,
me darías una cátedra acerca de cómo se adhiere una baldosa sobre un suelo pedregoso…
No habiendo jamás subido ni un puto cerro de la brillante cordillera que amaneció más blanca hoy después de la lluvia,
me llevarías sin saber cómo por un acantilado de piedras preciosas, con sus nombres, origen y quebrantos…
Sin tener idea siquiera de ecuaciones perfectas y del movimiento de los astros,
estoy seguro,
me conducirías por el universo que no vemos y que sólo adelantados como tú han navegado sin moverse de su pieza…
Sin ser un chamán, ni siquiera un místico,
seguro me comentarías acerca de los demonios de los tiempos que nos llevan
y
estoy seguro
no calzarías los pasos del apocalipsis … (“en días como este, más se te extraña…” Juan)
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