miércoles, julio 05, 2006

La Plaza vista por Luchito







9 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo

Estaba ordenando algunos papeles y me encontré con un "recorte" que me regaló Roberto. Éste se titula "El Riesgo". Entre los pasajes más destacables puedo señalar los siguientes:
1.- Si Dios -pregunta San Ignacio (fundador de los jesuitas)- os propusiera este dilema: ir ahora mismo al cielo, asegurando vuestra salvación, o seguir en la tierra trabajando para su gloria y comprometiendo así cada día la salvación de vuestra alma ¿qué extremo elegirías?
2.- San Ignacio elegiría el segundo, y para explicar su elección se pregunta -¿cómo creeis que Dios va a permitir mi condenación, aprovechándose de una previa generosidad mía?
El articulista de "El Riesgo" señala que la elección por el riesgo y la renuncia

Anónimo dijo...

Pablo

Estaba ordenando algunos papeles y me encontré con un "recorte" que me regaló Roberto. Éste se titula "El Riesgo". Entre los pasajes más destacables puedo indicar los siguientes:
1.- Si Dios- pregunta San Ignacio (fundador de los jesuitas)- os propusiera este dilema: ir ahora mismo al cielo, asegurando vuestra salvación, o seguir en la tierra trabajando para su gloria y comprometiendo así cada día la salvación de nuestra alma, ¿qué extremo elegirías?
2.- San Ignacio elegiría el segundo, y para explicar su elección se pregunta: ¿cómo creeis que Dios va a permitir mi condenación, aprovechándose de una previa generosidad mía?
El articulista del "El Riesgo" retrata una conversación de San Ignacio para reflexionar acerca del riesgo versus la seguridad. Señala que el riesgo es parte sustancial de la condición humana, no se puede hacer nada serio sin exponerse al fracaso. En toda vocación y en toda empresa hay un componente de riesgo, y el que no es capaz de arriesgarse un poco por aquello que ama, es que no ama en absoluto.
El articulista agrega que no está por la irreflexión, por la frivolidad o por el aventurismo barato, al contrario, está por la prudencia y mesura, pero dentro de un contexto en que las personas deben tomar decisiones arriesgadas. Esas decisiones, en la medida en que se dirigan hacia lo que uno ama, valen la pena ser tomadas, porque aquél que se arroja hacia aquello que ama debe estar seguro que ese salto nunca será una locura, porque uno nunca se equivoca cuando se dirije hacia aquello que merece ser amado.
El articulista finaliza señalando que la vida merece ser amada, pese a que sabemos que recibiremos zancadillas mientras la vivamos.

Este artículo fue objeto de conversación con Roberto.

Pero para mí lo más importante es que no he conocido a ninguna otra persona que tenga la capacidad de regalar algo tan simple como un "un pedazo de papel", pero que esté tan lleno de contenido y sustancia. He tomado decisiones considerando el contenido del "El Riesgo" y las he tomado, no por la memoria de Roberto, me pasaría de gueón, sino por la convicción que adquirí de que muchas veces vale la pena arriesgarse.

Reconozco que soy tozudo y un poco obtuso, por lo mismo, siempre le agradecí a Roberto sus conversaciones, "trozos de papel" y opiniones, ya que éstas siempre me provocaban el intelecto y lograron cambiar algunas opiniones que yo pensé eran inamovibles.

Roberto arriesgó bastante y ganó y perdió a la par. De lo que nunca me arrepentiré es de haber sido amigo de Roberto.

Anónimo dijo...

Pablo

continuación.....

como señalaba, el artículista de "El Riesgo" hace una análisis entre el riesgo versus la seguridad. Señala que el riesgo es parte sustancial de la condición humana, no se puede hacer nada serio en este mundo sin exponerse al fracaso. Desde luego, la única manera de no equivocarse es no arriesgar nunca, pero aquel que no arriesga no pierde, pero tampoco gana.

El articulista agrega que no está por la irreflexión, por la frivolidad o por el aventurismo barato, todo lo contrario, está por la ponderación y mesura, pero dentro de un contexto en que hay que tomar decisiones arriesgadas. Todo amor lleva algo de salto en el vacío, pero cuando uno se arroja hacia aquello que se ama, ello no podrá ser nunca una locura, porque uno nunca se equivoca cuando se dirige hacia aquello que merece ser amado.

El articulista finaliza señalando que la vida merece ser amada, pese a que uno sabe que recibirá zancadillas mientras la vive.

Este artículo fue objeto de debate con Roberto. De él me llaman la atención dos aspectos:

1.- Sólo Roberto era capaz de regalarte un simple "pedazo de papel", pero que estuviera tan lleno de contenido y sustancia. Muchas de las conversaciones, opiniones, y "pedazos de papel" de Roberto, influyeron notoriamente en mi. A lo mejor Roberto no cambió mucho mis ideas, difícil trabajo por lo demás, pero sí me hizo dudar de muchas cosas que yo daba por ciertas. Roberto fue capaz de provocar el intelecto de muchos y fue capaz de hacernos meditar acerca de opiniones que uno creía sostener con mucho fundamento. Ha quedado un vacío muy grande.
2.- Roberto arriesgó bastante y ganó y perdió a la par. Pero llegó lejos quizás demasiado lejos.

Anónimo dijo...

Pablo

continuará...

Anónimo dijo...

""Amigo"",una hermosa palabra y ¿cuantos creemos que lo somos?, que sin saberlo somos reflejo, somos palabras, somos gestos, somos quizas ejemplos; por nuestras vidas pasan "Amigos" y pasamos como "Amigos",sin darme cuenta, pero sin duda algunas despues del 4 de Mayo de 2006, muchos y casi todos nos dimos cuenta con mucha pena y dolor que por nuestra vida habia pasado ese ""AMIGO LUCHITO"" o ese ""AMIGO ROBERTO"", que marco para siempre en nuestras vidas, en nuestra retina y en nuestros sentidos, la maravillosa experiencia de haberlo conocido, de haber querido entenderlo, de haberse trenzado en sus duras y tozudas discuciones, de haber caminado calles solitarias a su lado en silencio contemplando algun lugar especial para el, de haber querido entrar en su corazón para conseguir solo una picara sonrisa.

Para todos aquellos quienes lo conocieron, lo vivieron, lo quieren y no lo olvidan, sepan que en sus propios corazones EL sigue vivo.

Anónimo dijo...

Y por ver la página hay mallas de cebollas de regalo?

Anónimo dijo...

Bueno, si el guea que censura permite el comentario les añado que pensé que asuntillos como esos de que "puta que era gueno el finao" eran sólo patrimonio de los giles, pero, eso del globito que a todos algo les globaliza...
o será que los que llevan la revolución en el bolsillo perro sólo añoran lo que huela a cadaver?

Aun tenemos aire cumpitas, aunque la patria se caiga a pedazos.

del Fundador del Luchismo

Anónimo dijo...

Al fundador del luchismo ¿Qué haces aquí?

Anónimo dijo...

al guea anónimo le pregunto si tiene devoción por los cuchitriles fascistas, porque si no ve lo que esta ante su nariz es un SOBERANO IMBECIL.
Y, claro, que hago aquí? lo que se me da la gana. Y por las dudas, SI, si conocí al socito Don Finao, y como cuentan todos los que se pelean por cachar quien llora más, es verdad que era agradable charlar con alguien que no se negaba a abrir puertas.
Pero así es la vida, AL HOMBRE QUE LE INTERESABA ABRIR PUERTAS HASTA EL INFINITO LO LLORA UNA TROPA DE GILES QUE SÓLO SABEN DE PUERTAS CERRADAS, Y SE VANAGLORIAN QUE SÓLO ELLOS TIENES LAS LLAVES. Lecciones de tolerancia?, da lo mismo.
Por último, recuerdo en tiempos de dictadura cuando una socita nos pidió que pasaramos por fuera de la casa de sus padres (estaba clandestina) y con un amigo le dijimos que la cortará con lo de la MELANCULIA, eso.
Y a los que no sepan otra cosa que llorar les recomiendo el libro que el gueón flojo del Emilio algún día tiene que publicar :"Los valientes también se mean", un verdadero manual de la vida y la alegría en tiempos que los llorones y los masocas jamás querrían olvidar.

del Fundador del Luchismo.