domingo, junio 04, 2006

Domingo 4 y un mes

Yo no debería estar escribiendo esto, no debería estar mirando el rastro de la lluvia en la calle y fumando en la plaza que fue reemplazando paulatinamente la barra de tu bar. (Te acuerdas de los inviernos cuando sin ninguna esperanza de recreo mirábamos llover muertos de frío hacia la plaza desde el bar y caían las hojas y la gente corría espantada).
El último tiempo, me esperabas con tu bolso de cuero raído y de misterioso contenido, seguíamos haciendo planes, testarudos como buenos indios soñando con el poder, delirando con volutas de humo ilícitas y un par de latas de cerveza en la mano. Y yo no alcancé a imaginar que cuando me preguntabas por la tristeza, ésta te acuchillaba los pulmones sin dejarte respirar, y si el camino del exceso conduce a la sabiduría, entonces sí te convertiste en chamán.
Te veo nítidamente cagándote de la risa mientras lees estas líneas, porque te siento encima de mi hombro, en la calle mientras corro imaginariamente a alguien que me espera. La soledad se ha vuelto ancha en mis bolsillos, y no hay nada que hacer, nada, salvo recordarte riendo con la boca tapada con la mano, sacando un recorte del bolso, citando textos, encendiendo un cigarro que nunca te apeteció.
¿Por qué pensaste que no queríamos seguir contigo? ¿Dónde estuvo la ecuación errada de la lógica que te llevo a dejarnos? ¿De cuándo que venías planeando una salida estratégica?
Capitán de barco de tierra, amigo sin puñales por la espalda, oído atento y lengua que disparaba a quemarropa el consejo que acariciaba la esperanza aunque no la hubiera, ¿dónde estarás ahora diciendo?: de todos los bares del mundo tenía que venir al mío
Hasta la victoria compañero, hasta la victoria siempre amigo.
Plaza Brasil, Junio 4 de 2006

5 comentarios:

Anónimo dijo...

" Y vuelta y vuelta, planetas y estrellas...". El primer
" Principito " que llegó a mis manos me lo cedió amablemente Roberto, fue una de las tantas puertas que abrió en mi cabeza pre-púber... Si hay algo que hoy extraño, creo que es precisamente lo que hoy me falta de él, esa pequeña posibilidad que teníamos, incluso a la distancia, de recibir un pase mágico que te iluminaba, como un rayo en un templo, como un grano de arena en el polvo del desierto...

Anónimo dijo...

Un sabado mas que pasa, y nosotros aca en este lado de la vida que nos lleva y donde ya tu figura de capitan no esta mas.¿Como estarás?, seras el silente eterno de palabras justas y necesaria?, yo creo que si , y debes estar buscando como lo hacias en las ferias aquello que era diferente, aquello que te cautivaba, donde estaba la belleza un cuadro, una flor, una moneda, un delfin de cristal, un unicornio de fierro, un letrero, un muñeco, una foto, un libro, un diario antiguo, etc, etc, etc.... cuantas caminatas de dias domingo...cuantos pensamientos que dejastes a tu paso...

Anónimo dijo...

Parecen años... La verdad es que el tiempo no importa mayormente... Creo que lo más probable es que, si Roberto cruzó hacia la otra vereda, camina paralelo esperando que alguno de nosotros tenga la amabilidad de atravezar a fumarse un cigarro y conversar un ron, o algo...
Mi teoría respecto a los muertos es que su trascendencia o importancia se traduce en términos concretos de los que aún "seguimos vivos", ya sea con velas en la vereda, con rayados en las micros ( Adiós compañero y amigo...), o simplemente con palabras escritas en páginas como ésta (genial idea )...

Más y más recuerdos:

El 25 de julio de 1984, Roberto llegó a saludar por mi cumpleaños número 19, luego del abrazo de rigor, me obsequió un libro que todavía conservo con la misma ternura con que lo recibí; se titulaba "Neruda en Valparaíso", y consistía en un estudio de Sara Vial que, aparte de pasearse por nuestro puerto loco, resumía una enorme antología de maestros literarios que Roberto obviamente quería que yo registrara en mi catálogo personal de genios.
Dulce manera de decir: - Primo, quiero que leas esto-.
Cualquiera de nosotros habría dicho, déjate de leer huevás y lee esto...

El tiempo da lo mismo compañeros:

"... los muertos;
pues los muertos están vivos
(quizá los únicos vivos, los
únicos reales,
y yo la aparición,
yo el espectro).

Walt Withman
Hojas de hierba
1955.

Anónimo dijo...

Cuanto ya ha pasado?
No se, él lleva la cuenta excata, yo no y tampoko kiero.
La verdad es k tuve k terminar de vaciar el chivas de mi pololo y abrir el k tenia reservado para el cumpleaños de mi papá.
Y aki estoy borracha y dando jugo, recordando lo k tu eras, un Bar, el LinK lo mas magico de barrio Brazil.
Te observe a ti y a los k te redeaban por tanto tiempo en silencio, yo era ilicita.Pero desgraciadamente tu lo hacias notar, k mierda el k nunka me haya atrevidi a tocar melodias hasta el fin en ese espacio, k mieda k nunka supiste k ahi konoci la yerba del diablo, k mierda y k ironia que nunca supiste k komo te gustaba llamarme, Maria Soledad, era el nombre de mi peor pesadilla, mi madre. Que mierda k nadie supo k cada viernes k yo andaba paseandome en frente de ese espejo del baño de mujeres venia de darme la mas terrorificas vueltas por el manicomio de avenida la Paz, k mierda k nunca supiste k ahi recien conoci aquello por lo k esa vieja loka me hizo la guerra. O creo mi mas dura batalla.
K mierda k una noche creiste k yo era bruja y te proteji de una mala mujer, k mierda haberme apartado para con mi desconzuelo haber acompañado el tuyo. K mierda lamentarse y sentir k arbitrariamente te llevaste un pedazo de la historia de nuestras vidas.

Entre tragos, yerbas y sustancias de poder te fuiste y te llevaste el pedazo mas marako y puro de todos.

Anónimo dijo...

Visité el bar más que un par de veces... se hacia común la conversación y el caracter exclusivo que tenía luego de cierta hora.Participé (y me siento honrada)en aquellas memorables tertutias y también compartimos un ron con una buena conversación al otro lado de la Plaza.
Solo debo decir que queda el gran recuerdo y una lamentable plática inconclusa...