lunes, mayo 22, 2006

Las malas compañias de Serrat


Mis amigos son unos atorrantes
se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro
y se mofan de cuestiones importantes.
Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.
Mis amigos son unos desahogados
que orinan a mitad de la vereda,
contestan sin que nadie les pregunte
y juegan a los chinos sin monedas.
Mi santa madre me lo decía
cuidate mucho Juanito,
de las malas compañías.
Por eso es que a mis amigos
los mido con vara rasa
y los tengo muy escogidos,
son lo mejor de cada casa.
Mis amigos son unos malhechores
convictos de atrapar sueños al vuelo
que aplauden cuando el sol se trepa al cielo
y me abren su Corazón como las flores.
Mis amigos son sueños imprevistos
que buscan sus piedras filosofales,
rodando por sórdidos arrabales
donde bajan los Dioses sin ser vistos.
Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan,
para ellos la amistad es lo primero.
¿Te acordai Lucho de cuando te dije que pusieras atención a este tema?
Yo sé que a él le hubiera gustado subir esta foto, acá esta con su hija y sobrina ahijada. Éste fue un aporte de Hernán.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Pablo

"trivia en el Link"

Recuerdo que en una oportunidad, estando yo en el link, había un alemán tomando una Escudo con un par de amigos. El Roberto los miraba atentamente, de seguro con la intención de conocerlos, conversar algo, y, por supuesto, venderles más cervezas. Como estaban hablando en alemán, Roberto atinó a decirles "Oktoberfest" (la fiesta de octubre que se celebra en Munich), y los alemanes se dieron vuelta y le empezaron a conversar. No sé de qué cresta hablaron, pero se dieron a entender, de eso no hay ninguna duda. Soy un testigo privilegiado.

Sin embargo, a los pocos minutos Roberto les dijo "Hitler" y hasta ahí nomás llegó la conversación. No les causó ninguna gracia. Al poco rato se fueron.

Anónimo dijo...

Pablo

"más trivia"

.....luego de ocurrido el hecho antes relatado, con Roberto nos quedamos preguntando, piscola en mano, si esos alemanes conocerían "La Semana Valdiviana"

...... yo lo dudo..... Roberto también

De ese episodio nació mi teoría de la "reciprocidad del conocimiento", según la cual, en mi opinión, Roberto era de aquellos que le interesaba saber, en el plano personal. sólo aquello que estaba dispuesto a contar.

Si Roberto no indagaba acerca de la separación matrimonial de otros, era porque no estaba dispuesto a contar la suya.

"Quid pro quo", como en el "Silencio de Los Inocentes"

Anónimo dijo...

Sus dos amores...........

Anónimo dijo...

Esa es la única foto en la que salgo con él de esta última época, generalmente salgo sólo yo o sólo él, y es obvio, siempre era él el que estaba detrás de la cámara.....

Maka

Anónimo dijo...

Como un cuento extraviado en la espesura del tiempo imaginen al Lucho, en adelante Roberto, raja, sentado en una roca, jadeando, con su típico pañuelo de bolsillo,
( si huevones, el primo usaba pañuelo ) a casi 2.500 metros en la Cordillera más linda de esta tierra ( consideren que los nepaleses dicen lo mismo de sus alturas y que los franceses del sur también de sus cagadas de Pirineos, etc )... Qué hacía Roberto por esas alturas ? tal vez se le había ocurrido sacarme a navegar, como se lo dije en su epitafio... Tal vez, ese fin de semana inolvidable buscaba que encontráramos el lazo que jamás nos separó, tal vez nos llevó a propósito, buscando el infinito o las estrellas que esa misma noche nos enseñó a leer, o la primera lección de un brebaje conversado, por supuesto pisco, qué más. Nos llevó un día llegar al lugar más propicio para quedarnos, un claro donde Roberto se dio el lujo de cocinar el arroz más elemental que comí en mi vida, nutrido de frases que me seguirán por siempre instaladas en mi memoria... Tengo el privilegio de pocos de levantar la mochila del Capitán y sacarlo en andas de lo cagado que estaba, luego tomó aire y agradeció el gesto, ahí mismo encendimos un cigarro y nos quedamos largo tiempo contemplando Santiago por arriba en silencio...

Anónimo dijo...

Su adorada y hermosa Javierita, en mi retina y en mis oidos se quedaron patente las palabras y vi el orgullo que tenia por ella, por Makita, y por Ignacio,quizas y mirando en su corazón fueron los regalos que me dejo, sus pensamientos y su sonrisa cuando hablaba de ellos en muchas de las tardes de te con pan con tomate y mucha palta, entre los tres a veces nos compartiamos a nuestros hijos y sobrinos, recordando a cada uno y buscando en ellos sus cualidades, sus virtudes y tambien los desaciertos, es que El era asi, todo era tema de conversar de analizar de buscar en las personas, las cosas y los sucesos su esencia y aquello que era para EL digno de admiración y respeto.